Develan enigma del pianista


El hombre cuya identidad fue un enigma durante cuatro meses, a quien se le conocía como "el hombre del piano", dejó el hospital en el sur de Inglaterra en el que lo estaban tratando.

El misterioso paciente fue encontrado deambulando con su ropa mojada en una playa; por semanas se rehusó a establecer cualquier tipo de comunicación que no fuera la música.

El viernes, la enfermera entró como de costumbre al cuarto del hospital The Little Brook en Dartford y, como lo hacía a diario, le preguntó al paciente si quería hablar. Esta vez, el paciente le dijo que sí.

Poco a poco, como quien no quiere la cosa, se aclaró el misterio del hombre del piano.

La historia de ese viernes aparece este lunes en una exclusiva del tabloide Daily Mirror y cuenta cosas que parecen contradecir la leyenda que había comenzado a tejerse en torno a este hombre que apareció un día empapado de pies a cabeza.

Según el tabloide, el hombre del piano es un alemán gay que trabajaba en París, que cuando se quedó sin trabajo se marchó con destino a Gran Bretaña y estaba a punto de suicidarse cuando lo rescató la policía.

Un empleado del hospital reveló al Mirror que el hombre del piano confesó que había dibujado ese instrumento porque fue lo primero que se le ocurrió y no porque fuera pianista, y asegura el empleado anónimo que el hombre del piano no era un virtuoso, como dijeron, sino alguien que se limitaba a tocar obsesivamente la misma nota, oprimiendo sin cesar la misma tecla.

También dice el tabloide que el hombre del piano confesó que había trabajado con enfermos mentales, y que su experiencia le sirvió para fingir algunos de los síntomas que tanto extrañaron a los médicos que lo atendieron.

Y es que durante los últimos cuatro meses hubo muchas especulaciones sobre quién era el hombre del piano y de dónde había venido, y al mito contribuyeron la falta de etiquetas en la ropa que llevaba y el hecho de que durante los últimos ciento vientres días no pronunció palabra.

Los médicos pensaron primero que había sufrido algún trauma terrible. Después sospecharon que podría tratarse de un autista, es decir una persona clínicamente ensimismada. Como no hablaba examinaron su garganta para ver si todavía tenía las cuerdas vocales, y le hicieron pruebas para determinar si su mutismo se debía a algún cáncer, alguna embolia, alguna lesión espinal, y no encontraron nada mal.

Se dijo que era Dominic, un estudiante irlandés sin apellido que vivía en un complejo residencial en Noruega.

Se dijo que era el músico checo Tomás Strnad, pero el real Strnad aclaró en la televisión de Praga que el hombre del piano no era él.

Lo único cierto era que se trataba de un hombre nervioso.

Y el Daily Mirror nos cuenta que así se fue a Alemania, donde viven sus dos hermanas y su padre tiene una granja.

El hospital estudia la posibilidad de demandarlo por las decenas de miles de libras que se gastaron en tratarlo de todos los males que no tenía. Y nosotros nos quedamos con más dudas de las que teníamos y seguimos sin saber cómo se llama.

Autor: Miguel Molina, columnista
Medio: BBC Mundo
Fecha: Lunes 22 de agosto de 2005
ID: 1862 Editar

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