El Hombre del Piano (Vicente Mora)


Una de mis pesadillas recurrentes cuando niño (de las que tenía despierto, que eran las peores) era que yo era un amnésico al que le habían convencido para vivir mi vida, y que un día despertaría de súbito recordando que soy, en realidad, otro chico que había olvidado quién era. Como no estaba dormido, no podía despertarme sobresaltado y darme cuenta que todo era un sueño, de modo que viví durante años amenazado por ése y otros miedos absurdos: que el mundo se detuviera bruscamente, que el Bar§a ganase una Copa de Europa (este es un cataclismo poco común, se da una vez al siglo), ser transparente para las niñas, que no llegase jamás a conocer a Borges, que Enrique Iglesias grabara un disco, que Michael Jordan se retirase. Como ven, no tuve mucha suerte en mi adolescencia.

Me he acordado al conocer la historia de "Piano man", como es llamado un joven, posiblemente polaco, que apareció en las costas inglesas tras un ataque de amnesia. No recordaba más que su habilidad para tocar el piano: pasmosa, según se ha comentado. De modo que no sabe quién es, pero recuerda lo más importante de sí, lo que no deja de ser sorprendente. Si yo me despertase amnésico en otro país (o, siguiendo mi pesadilla infantil, descubriese que en efecto soy un amnésico aún sin despertar), no sabría quién soy pero, seguramente, pediría papel y bolígrafo y escribiría. Lo que me pregunto, teniendo en cuenta que los escritores vivimos de distorsionar recuerdos y reelaborar lecturas, es: ¿qué escribiría? Mi mente sería un lienzo en blanco, una vida a estrenar. En cambio hay habilidades casi mecánicas, que no requieren imaginación, y que descansan en una parte del cerebro distinta de la memoria. Recuerdo los homenajes que se le daban en 1995 a Rafael Alberti. Estaba muy cansado por entonces, casi incapaz de hablar y entender lo que ocurría, pero me fascinaba el hecho de que pudiera recitar sin error cientos de poemas, suyos y ajenos, sin un fallo. Lo mismo pasó con el maestro Rodrigo, cuando ya no podía hablar pero tocaba maravillosamente el piano; igualmente al guitarrista Narciso Yepes. Entendí entonces que es el arte el que posee y utiliza a las personas, y no al revés, como creíamos los jóvenes engreídos.

Autor: VICENTE LUIS MORA
Medio: Diario Córdoba
Fecha: Viernes 20 de mayo de 2005
Notas: © Diario Córdoba, S.A.:C/ Ingeniero Juan De La Cierva 18, 14013 Cordoba.
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